Tenía pendiente atacar la receta del roscón que Bea propuso este mes para el grupo de blogueras que formamos el Club del Tupper. En mi caso lo más difícil era hacerme con algunos de los ingredientes, porque viviendo fuera de España cosas aparentemente sencillas como encontrar frutas escarchadas o agua de azahar es tarea imposible. Sin embargo la visita de mi madre, que ha llegado a casa para celebrar la navidad con nosotros, me solucionó el tema del agua de azahar, y como ya no había excusas ¡ayer me puse con él!

Debo decir que la receta que nos facilitó Bea y que podéis consultar AQUI, es muy buena. Cuando la leí la primera vez me resultó confusa, pero con todos los ingredientes en la mano fué cuestión de seguirla y todo empezó a cobrar sentido…

Lo fundamental es que os hagáis con la levadura “prensada” o de panadero, que no tiene nada que ver con la Royal. Nosotros la pedimos en un obrador que hace tartas maravillosas de nuestra ciudad y que se llama Raab, y aunque no la venden al público nos dieron 50 grms para llevarnos a casa… Lo siguiente importante es la harina de fuerza, cosa que aquí sin embargo es muy fácil encontrar, porque hay mucha tradición de hacer repostería en casa y encontré como 15 tipos distintos donde escoger. La mantequilla especial del envase azul que véis también me ha ayudado, como hace con la masa de las galletas, porque está pensada para hacer masas y queda muy homogénea y tiene un ligerísimo sabor a vainilla.

Esta es la preparación de la masa madre, cuando empezó a flotar la sacamos,tal y como dice la receta… olía muchísimo a levadura y parecía un “cerebro” según mi hijo…

Nuestro centro de operaciones ha sido mi “isla” móvil. Ya la he enseñado en otras ocasiones y de verdad que ha sido una de las mejores compras que he hecho en mi vida, la muevo de aquí para allá a medida que la luz deja de entrar por la ventana.
Bueno, el siguiente paso fué unir todos los ingredientes en un cacharro, junto a la masa madre y amasar y amasar durante un rato largo…

Al principio la masa era muy peguntosa, pero a medida que la amasé se fué volviendo más manejable y la verdad es que ni siquiera hizo falta ponerle harina a la tabla para que no se pegara. El “momento” golpear la masa contra la tabla que recomienda Bea en la receta, genial, relajante y se suelta un montón de estréss, Ahhhhhh!!!

Después de amasar la masa del roscón hay que dejarla reposar durante tres horas cubierta por un plástico para que la levadura haga su trabajo. Crece al doble de su tamaño y es entonces cuando la cogemos cual pizzeros y le damos forma de roscón. Así como lo véis en la bandeja de horno se pasó otras 2 horas y media largas al aire creciendo un poco más.

Una vez crecido a su tamaño casi definitivo, porque en el horno engordará un poco más, lo pinté con huevo batido y a falta de fruta confitada le puse guindas en almibar y lascas de almendra, además del azúcar granulado que viene en la receta. El momento de encender el horno, a 180 grados ¡había llegado!

Y…..¡Tacháaaaan! Aquí está el roscón de Holamamá. La verdad es que quedó sorprendentemente bonito. Todo subió donde tenía que subir, la receta ya os he dicho que es muy buena, y olía de maravilla a cítricos y azahar. Lo mejor de todo es que mi marido, que SI sabe cocinar, no como yo, pero que juro y perjuro que no me ha ayudado, dice que es el roscón más bueno que ha probado en su vida, mejor que los que comprábamos cuando vivíamos en Madrid. ¿Qué creéis chicas? ¿Será verdad o es que mi chico es un sol…..?
Besos a mis compañeras del club, esto es lo más divertido que he hecho en muuuucho tiempo!!
A las demás en unos minutos estoy aquí de nuevo con mi felicitación navideña. ¡No faltéis a la cita porque he estado trabajando en la felicitación todo un día !
( Por cierto la corona de reyes de la imagen la podéis encontrar en Holamamá Shop… ¿dónde si no? )