Hasta que no tienes hijos no te dás cuenta de que tu manera de viajar ha de cambiar. Los ajetreados y agotadores tours han de quedar atrás y toca imprimir a tus escapadas un ritmo diferente que, de alguna manera, hace que conozcas las ciudades que visitas más profundamente.

Amsterdam era una de nuestras asignaturas pendientes, a sólo cuatro horas de nuestra casa en coche y con un clima similar al de la ciudad donde vivimos, ocupaba uno de los primeros lugares en nuestra larga listas de “cosas por hacer”. Hemos ido y hemos vuelto y os puedo asegurar que el flechazo ha sido tal que ya tenemos otro fin de semana reservado para volver en verano…

Para “viajar en familia” lo primero es encontrar un hotel que te permita “vivir en familia”. Con una familia de cuatro miembros el Vondel Hotel es el lugar perfecto desde donde partir a recorrer la ciudad.


Situado a pocos metros del Vondel Park este hotel con habitaciones dobles, triples y hasta familiares, con literas separadas de la habitación principal para familias de cuatro miembros, es un lugar perfecto. Cuenta además con un bonito patio trasero donde se puede hasta improvisar un mini picnic en las tardes de verano…


Desde allà la zona de los museos y el mismo Vondel Park están a un paso, asà como numerosos restaurantes de todo tipo, ruidosos o menos ruidosos donde, dependiendo de la edad de vuestros hijos, podréis ir a comer o cenar sin sobresaltos.

El Vondel Park es un remanso de paz en el centro de la ciudad. Pero lejos de ser un lugar solitario está lleno de vida, con familias paseando o haciendo un picnic, bicicletas por doquier y cafés y terrazas donde sentarse a tomar el sol en dÃas tan primaverales como el que tuvimos nosotros.

Descansamos un rato sentados en una de sus enormes praderas y coincidimos con la hora del recreo de algunos kinder de la zona. Como hacÃa un sol radiante, y los pequeños kinder del centro no suelen contar con patio propio, es habitual llevar a los peques a jugar al parque en estas bicicletas “minibuses” donde caben hasta ocho niños…


Amsterdam está lleno de rincones para fotografiar. Las nueve calles, que me recomendásteis muchas de vosotras, con sus cafés, pequeñas boutiques y tiendas…



O la Utrechtsestraat donde dan ganas de pararse en cada tienda o bar…

Y el Jordaan, con esa vida de barrio pequeño, donde al atardecer y si hace sol las familias sacan las sillas a la calle para charlar con los vecinos mientras los niños juegan y donde cada vez hay más restaurantes y bares tranquilos y con mucho estilo.



Hemos estado en Amsterdam y nos hemos traido la agenda repleta de direcciones. Esto ha sido tan sólo un pequeño preámbulo. Mañana volvemos con direcciones concretas para que vayáis apuntando en vuestras propias agendas secretas.

¡Amsterdam os espera!
(Todas las fotografÃas de este post, excepto las del Vondel Hotel, las ha tomado mi hijo de 13 años, quien se ha descubierto como un gran fotógrafo en estos dÃas, os ruego que si las queréis reproducir o meter en Pinterest las enlacéis siempre a este mismo post)










































































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