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Llevaba un tiempo sin pasar por quí, un tiempo largo en el que, los que tenéis Instagram lo sabréis, he ido dejando poco a poco Holamama, para centrarme en retomar mi carrera como arquitecto de interiores.

Nuestra vida parece no dejar de girar. Si habéis leído este blog desde el principio, lo sabréis. Llegó un punto hace unos meses en el que mi marido, el señor Holamama y yo, decidimos que era el momento de tomar los nuevos caminos profesionales que se nos iban abriendo delante.

Holamama debía pasar a otras manos. Pero no a cualquier tipo de manos, sino a manos amorosas y entusiastas, manos profesionales y formadas también, dado que llevar una empresa y una tienda online como la nuestra no es tarea fácil ni hobbie posible.

Fue difícil dar el paso de poner en marcha el traspaso y, después de muchos meses de pensarlo, una vez dado recibimos tantas ofertas que nos pusimos a estudiarlas todas con detenimiento. Las había de todo tipo; personas de distintos sectores, alguna empresa más grande incluso que nosotros mismos y muchos apasionados, un poco despistados, que no sabían bien en qué volumen de trabajo se estaban metiendo.

No ha sido fácil elegir entre tantos que se pusieron en contacto con nosotros. Al final, dejando las candidaturas en cuatro decidimos que Holamama debía quedar en manos de alguien que innove, pero que quiera seguir nuestra senda, alguien con ganas, pero también que sepa lo que es llevar una pyme y sobre todo que le diera continuidad al proyecto. Ese alguien estaba cerca y tenía miedo y pasión, fundamentales ambas cosas para darlo todo y sacar el proyecto adelante.

Ella es Isabel Churruca, madre de tres niños más pequeños que los míos, con un bagaje similar al mío propio (ambas fuimos al mismo colegio y vivíamos muy cerca con amigos comunes), y que cuenta con experiencia empresarial suficiente para hacerse cargo de un negocio en marcha, sin que se haya dejado de servir mercancía ni un solo día en el tránsito. La váis a conocer un poquito más abajo, pero yo os la presento; ella es a partir de ahora Isabel Holamama.

Me encanta el concepto Hindú de la reencarnación; renacer en un nuevo ser dependiendo del karma que hayas cosechado en tu vida anterior.

No puedo ser más feliz, porque en los últimos años he renacido y me he inventado, o ¿¡reinventado!? varias veces, y debo de haber acumulado mucho karma del bueno, porque cada vez mi nueva vida me ha llenado más y más.

Ya no nos veremos por aquí, aunque espero que Isabel me invite alguna que otra vez a tomar un café en esta preciosa buhardilla que es el nuevo cuartel Holamama (¿recordáis que todo comenzó en otra buhardilla?), pero yo os espero en mi vigésima reencarnación en PaulaDuarteInteriores.com, que es desde hace ya más de un año, mi nuevo lugar en el mundo 2.0

Besos para siempre

Paula

 

Cuando te dedicas al interiorismo profesionalmente suele pasar aquello de “en casa del herrero…” y no haces todos los cambios que tienes en la cabeza con la agilidad que te apetecería.

En mi caso (o casa más bien), los sofás blancos modelo Tomelilla de Ikea, que llevan con nosotros 7 mudanzas por media europa y que compramos hace ya más de 10 años, siguen como nuevos, pero las fundas blancas no son lo más apropiado cuando hay niños y pasamos mucho tiempo en casa.

Conocía ComfortWorks de Alemania, ya que allí miré en varias ocasiones las fundas especificas que fabrican para todos los modelos de sofás de Ikea, pero con telas bonitas y diferentes a las que ofrece el fabricante sueco, así que cuando me contactaron para probarlas no lo dudé. Me enviaron unas muestras sobre el amplio abanico que tienen disponible en su web y con ellas en la mano decidí el color que quería y que era un bonito jaspeado gris.

Mi idea era darle un cambio radical a mi salón, normalmente todo en blanco y negro, introduciendo un ambiente más cálido y además ganar en comodidad, ya que las fundas aguantan muy bien las manchas y el desgaste continuo de mis hijos.

Escogí la tela Kino Ash que tiene ésta trama tan bonita y que coordinada con mis complementos decorativos.

Ahora tengo unas fundas a medida hechas en tan solo un par de semanas que me permitirán cambiar de “casa” cada vez que quiera y que además son así de bonitas…

Mi salón ya está listo para afrontar lo que venga, ¡o a los que vengan!

Puedes ver todas las fundas que fabrican y los modelos de tejidos disponibles pinchando AQUI.

Ultimamente el interés por la decoración ha vuelto con fuerza a nuestras vidas. Superado el período de crisis de hace unos años, volvemos a volcarnos en querer tener un casa que sea un hogar, que resulte acogedor, que tenga estilo y que por supuesto sea funcional y práctico.

 

Hay muchas maneras de darle la vuelta a la decoración de un hogar sin realizar el gran desembolso de cambiar todo el mobiliario de la casa. Concretamente en mi caso cambiar los textiles y algunos muebles auxiliares como lámparas y sillas, son lo que me van ayudando a darle una vuelta a la deco poniéndola al día en las tendencias que se lleven en ese momento.

Combinar muebles clásicos con sillas de inspiración en los grandes autores de iconos del diseño como Charles & Ray Eames, Arne Jacobsen o Eero Saarinen es la mejor opción.

 

En mi caso (la imagen inferior pertenece a mi propia casa), mezclo distintos modelos de sillas icónicas en torno a una misma mesa de comedor, consiguiendo que el resultado sea muy interesante…

En esta imagen por ejemplo podéis ver mi silla eames con patas en madera, una panton blanca y una silla de tipo industrial, rodeando la pesada mesa de madera de roble. El contraste entre ellas crea muchos y distintos focos de interés dependiendo desde donde mires el ambiente…

No penséis además que no podéis incluir clásicos del diseño en otros ambientes. Terrazas, dormitorios infantiles, etc son también espacios donde una silla especial puede cambiar completamente la decoración.

En este caso la habitación de mi hija pierde un poco de ese carácter exageradamente infantil gracias a la silla tipo industrial en color blanco. Tener además distintos modelos repartidos por la casa facilita que puedas ir cambiándolos de habitación según te interese un nuevo “toque”…

No os asuste mezclar vuestros muebles de herencia con los clásicos del diseño. A mi modo de ver, ¡la mezcla potencia el interés de ambos estilos de mobiliario!

Mis sillas icónicas favoritas son sin duda:

1. Estilo Panton. Cómoda además de versátil. Su material la hace apta para introducirla en ambientes húmedos como comedores al aire libre o cocinas…

2. Estilo Eames. Especialmente el modelo con pata en madera y estructura en negro. Por su ligereza es perfecta para colocarla junto a una mesa clásica de aspecto pesado.

3. Estilo Tolix. En cualquier color, o mezclando distintos colores en torno a una mesa de comedor, aportan el toque industrial que ahora mismo está tan de moda en decoración.

4. Estilo Tulip. Con el asiento tapizado en algún color llamativo es perfecta para una zona de trabajo con un escritorio clásico. Además al ser giratoria es muy cómoda para espacios más pequeños.

5. Estilo Wishbone. Con esa mezcla de diseño y rusticidad por su asiento de fibra vegetal, aunque sus dimensiones sean mayores que en otros casos puede quedar perfcta en torno a una mesa circular. Mi favorita es la decolor negro que creo que es el modelo donde se aprecia más el contraste de asiento y estructura.

Este post ha sido patrocinado por SuperStudio.

Este año no sé porqué me ha costado muchísimo ponerme en modo navidad. Otros año empezaba a llover y a hacer frío mucho antes y eso me ayudaba a visualizar velitas encendidas y la deco puesta, aunque fuera principios de noviembre, pero este año con tanto sol, sequía y calor, me ha costado un poco…

 

Pero desde hace como una semana he empezado a ver a las americanas que sigo en Instagram empezando a decorar la casa para thanksgiving, que para ellos marca en el calendario el inicio del espíritu y la deco navideña, y estoy repasando las cosas que tengo de otros años, las novedades de navidad que hemos traido este y cosas que veo en otras tiendas para ponerme en modo navideño activo.

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Me he agenciado uno de estos arbolitos repisa para casa. Le hice fotos hace semanas para subirlos a nuestro mercadillo navideño y a Clara le gustó tanto que ya tenemos uno preparado para nosotros. El resto están a la venta AQUI.

También esta casita que va a ser protagonista de un mini pueblo navideño que será nuestro calendario de adviento de este año… ¡No me robéis la idea!

Y el famoso buzón que ha vuelto este año a la shop y que nosotros lo usamos para depositar las cartas de Nikolaus (tradición alemana ya sabéis) y de los Reyes Magos también…

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De otras tiendas aún prefiero no enseñaros nada, porque será lo que incluya en mi mesa de navidad junto con los perfiles de las cabezas de ciervos protagonistas de este año en Holamama Paperstore, pero esta imagen de arriba me ha inspirado y mucho…

Echad un ojo a todo lo que hemos traído este año al mercadillo navideño, ¡seguro que algo os va a inspirar a vosotros!

 

Clara lleva meses con problemas estomacales. Le hemos hecho pruebas, entre analisis de sangre, de helicobachter y endoscopia, la pobre ha pasado una temporada malilla y, lo más frustrante, es que no acaban de encontrar nada que le pueda causar esos dolores y ganas de vomitar despues de cada comida. (si alguien tiene alguna pista o cocnoce a algún médico de digestivo infantil con ojo clínico que por favor avise)

Lo que he intentado es por consejo de su médico reducir al máximo el consumo de gluten (no es celiaca pero tiene una clara intolerancia que le causa gastritis), de lactosa, de ácidos como el tomate o los cítricos y de varias cosas más que me incluyeron en una lista muy restrictiva. Esta dieta le ayuda un poco, los dolores y gases siguen ahí, pero al menos no acabamos en urgencias cada dos por tres.

Una de las cosas que he empezado a hacer es cocinar en casa sin gluten. Ya sabéis que me gusta hacer con ella galletas y bizcochos, pues bien hemos cambiado la harina de trigo por maizena o harina de maíz, que tiene un punto un poco más dificil porque me da la sensación que “pesa” más y me cuesta hacerla subir igual que a la otra.

Sin embargo con esta receta de bizcocho de maizena sin gluten parece que por fin le cogí el punto y después de hacerlo me atrevo a compartirlo porque subió igual que los otros ¡y además estaba buenísimo!

Necesitaréis:

3 huevos

180 grms de azúcar

130 grms de aceite de oliva virgen

120 grms de harina de maiz

2 sobres de levadura en polvo

2 cucharads soperas de jarabe de arce

Elaboración:

Separar las yemas de las claras y reservar. Subir las claras a punto de nieve y dejarlas apartadas para añadirlas más adelante.

Ponemos las yemas en un bol grande y les añadimos el azúcar y batimos bien. Añadimos ahora el aceite de oliva virgen y seguimos mezclando bien. La harina y las bolsitas de levadura Royal o similar se tamizan sobre la mezcla, y batimos todo bien hasta que quede una masa homogénea sin grumos. Yo uso una batidora electrica de varillas, pero con una manual os podéis apañar, eso si, si creéis que la masa está ya bien en un punto seguid amasando un poco más porque la harina de maíz tiene que estar perfectamente integrada. Yo añado en este punto las cucharadas de jarabe de arce y le dan un sabor muy bueno. Si lo preferís le podéis añadir unas gotas de esencia de vainilla o ralladura de limón.

Ahora llega el momento de incorporar las claras a punto de nieve. Es fundamental que estén muy bien subidas. Si han bajado y se han licuado un poco mientras esperaban, volved a batirlas hasta subirlas. Incorporad poco a poco a la masa y seguid batiendo ya todo junto.

Echamos la masa resultante en un molde engrasado o pintado con aceite de oliva y espolvoreado con un poco de maizena, e introducimos al horno previamente caliente a 180 grados en la bandeja de rejilla a una altura media. Esperamos unos 25 minutos a que suba y esté tostadito por encima.

El bizcocho estará esponjoso, pese a la harina de maíz que ya os digo no es fácil, y tiene un sabor delicioso gracias al truco de las cucharadas de jarabe de arce. Yo lo sirvo con un poco de mermelada de frambuesa, aunque lo podéis decorar con chocolate derretido o caramelo.

La siguiente receta que tengo que mejorar es la de galletas navideñas sin gluten. Ya las hice el año pasado pero se me abrió un poco la masa con la mantequilla en el horno. Imagino que será cuestión de ajustar la temperatura y la cantidad de mantequilla. Está claro que las dos harinas, trigo y maíz, ¡se comportan de maneras bien diferentes!

 

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